El mercado inmobiliario de la provincia de Buenos Aires mostró en noviembre una pausa después de un mes excepcional. Según los datos del Colegio de Escribanos bonaerense, durante el mes se concretaron 12.483 compraventas, lo que implicó una caída del 19% respecto de octubre, cuando se habían registrado 15.321 escrituras, el nivel más alto desde 2005.
La baja mensual, sin embargo, no marca un quiebre en la tendencia general. En la comparación interanual, noviembre cerró con una suba del 2% frente al mismo mes de 2024, lo que confirma que la actividad sigue en niveles elevados, aunque con una dinámica más prudente tras el fuerte impulso previo.
El retroceso de noviembre se explica, en gran medida, por el punto de partida extraordinario que dejó octubre. Ese mes concentró un volumen inédito de operaciones, impulsado por el fuerte repunte del crédito hipotecario, que alcanzó cerca de 2.600 actos y mostró un crecimiento interanual cercano al 100%. Ese envión permitió que el acumulado anual superara ampliamente las 115.000 escrituras antes de entrar en el último tramo del año.
Con los datos de noviembre incorporados, el total de compraventas en la provincia ronda las 127.500 operaciones en lo que va de 2025. Aun con la desaceleración del último mes, se trata de uno de los mejores desempeños del mercado inmobiliario bonaerense de las últimas dos décadas, reflejando un nivel de actividad que no se veía desde hace muchos años.
El financiamiento mostró un cambio de ritmo más marcado. En noviembre se registraron 1.477 hipotecas, lo que representó una caída del 43% frente a octubre, aunque todavía se mantiene una leve suba interanual. Este comportamiento refleja un escenario de mayor cautela, tanto por parte de los bancos como de los compradores que dependen del crédito para concretar operaciones.
Desde el sector coinciden en que el contexto electoral y el encarecimiento del financiamiento influyeron en la moderación de noviembre. Muchas operaciones que se negociaron en septiembre y octubre se terminaron de cerrar en ese período, dejando al mes siguiente con menos volumen y con decisiones más medidas por parte de los compradores.
Otro factor que aparece como límite es el alto costo de la construcción. Con costos elevados, el valor del metro cuadrado tiende a subir, pero el mercado no siempre convalida esos precios, especialmente en los segmentos medios y medios bajos. Esto genera una zona de precios más estable, con menos margen para subas fuertes en dólares y con compradores más selectivos.
La suba de tasas también juega un rol clave. En muchos casos, el crédito hipotecario se volvió menos accesible, con tasas que se acercan o superan el 15% anual en entidades privadas. Esto encarece las cuotas y deja fuera a parte de la demanda, lo que hace que el mercado se sostenga principalmente en compradores con dólares propios, reduciendo el volumen y alargando los tiempos de cierre.
En términos geográficos, el interior de la provincia volvió a mostrar un fuerte protagonismo. Mar del Plata se consolidó como una de las plazas más activas del año, seguida por La Plata y Vicente López, mientras que ciudades como Zárate, Junín, Pergamino, Tandil y San Nicolás captaron demanda atraída por valores más accesibles en dólares frente al Gran Buenos Aires.
En cuanto al tipo de unidades, lo más demandado siguieron siendo casas de tres ambientes con o sin cochera, departamentos de dos a cuatro ambientes, especialmente con balcón, y terrenos en distintos partidos de la provincia.
De cara a los próximos meses, el diagnóstico es de continuidad con cautela. El mercado sigue activo y con un volumen alto en términos históricos, pero con un ritmo más moderado, precios que tienden a estabilizarse y decisiones de compra cada vez más analizadas. La recuperación no se detuvo, pero dejó atrás la euforia de los meses récord para entrar en una etapa más selectiva y prudente.
