Mientras algunos celebran que los activos argentinos suben tras el fallo contra Cristina Fernández de Kirchner, el verdadero impulso vino por el giro técnico del Banco Central: desarme de instrumentos, ingreso de dólares y más libertad para los capitales.
Este martes, bonos y acciones argentinas cerraron en alza, hasta 7% en Wall Street, y el relato fácil apuntó a un supuesto respaldo de los mercados a la condena judicial contra Cristina Fernández de Kirchner. Pero esa lectura ignora el contexto: lo que realmente empujó a los activos locales fueron las medidas anunciadas por el Banco Central para recomponer reservas y descomprimir el frente cambiario.
El Gobierno presentó un paquete financiero que incluye: emisión de nueva deuda vía Bopreal, licitación de repos con bancos internacionales por US$2.000 millones, eliminación del plazo mínimo de permanencia para capitales extranjeros, desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (Lefi) y recompra de puts en poder de los bancos. Todo eso con un objetivo claro: reforzar la posición de reservas, facilitar el ingreso de dólares y reducir el uso de pesos sin golpear la tasa de interés.
La consecuencia fue inmediata: los bonos soberanos subieron, especialmente los de largo plazo como el GD38 y el AL41, más sensibles a expectativas de estabilización. El riesgo país bajó a 666 puntos. Las acciones, sobre todo bancos y energéticas, también reaccionaron con fuerza: Galicia, YPF, Telecom y Edenor escalaron más de 5%. En la Bolsa porteña, el Merval creció 4,3% en pesos (y 7% en dólares vía CCL).
Desde lo técnico, la clave estuvo en tres cosas: i) el desarme de instrumentos que recargaban a los bancos; ii) la flexibilización del cepo para fondos del exterior; iii) la señal de que el BCRA apuesta a menos intervención directa y más reglas claras para estabilizar el tipo de cambio.
Aunque algunos intentaron vincular el rebote con el fallo de la Corte, lo cierto es que el fallo se conoció después del cierre de la mayoría de las operaciones. El rebote ya se había iniciado por la mañana, con las medidas económicas como telón de fondo.
Reducir la lectura de los mercados a un respaldo simbólico ante una condena judicial es simplista. Los inversores no premian a los jueces, sino a los bancos centrales que ordenan las variables clave. La reacción alcista no tiene tanto que ver con Cristina, sino con una señal técnica: el BCRA está ajustando el juego y fortaleciendo las reservas internacionales. Y por ahora, al mercado eso le gusta.
