Es un gas que produce el sistema digestivo de las vacas y se expele en forma de flatulencias o eructos. Por eso, la legisladora bonaerense Lucía Klug (Unión por la Patria) vinculada al dirigente Juan Grabois presentó un proyecto de ley para aplicar un impuesto a la industria ganadera. La propuesta es destinar los fondos que se recauden de esa forma a financiar una mejora en la gestión de residuos urbanos.
La «Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires» (TAMBA) busca compensar el metano que genera la industria cárnica y láctea a través de esta mejora en la gestión de residuos. La ganadería es responsable del 19% de las emisiones de metano, y la inadecuada gestión de residuos sólidos urbanos —como basurales a cielo abierto—, del 6%.
El proyecto se basa en el principio de Responsabilidad Extendida del Productor, y propone la creación de un fondo fiduciario como forma de trabajar la mitigación del cambio climático.
De acuerdo con el Inventario de GEI de la Argentina, la provincia de Buenos Aires figura entre las principales emisoras del país, generando cerca de un cuarto del total nacional de gases de efecto invernadero.
Dentro de las emisiones provinciales, el 27% corresponde a metano (CH4), siendo la ganadería responsable del 19% de las emisiones de metano y la gestión de residuos sólidos urbanos del 6%.
El texto de la iniciativa señala que la producción ganadera emite metano principalmente por fermentación entérica y manejo de estiércol, mientras que los rellenos sanitarios y basurales a cielo abierto constituyen otros focos relevantes de este gas. El proyecto precisa que «son sujetos obligados de la presente ley las entidades legalmente responsables de las empresas del sector ganadero asentadas en la provincia de Buenos Aires».
