EN VIVO

Inflación de enero: el IPC dio 2,9% y volvió a meter ruido en el arranque del año

El primer dato de inflación de 2026 salió más alto de lo que esperaba el mercado y se publicó en medio de la polémica por el Indec y la postergación del nuevo índice. Alimentos y estacionales empujaron el número, aunque la núcleo dio una señal algo más tranquila.

La inflación de enero fue de 2,9%, según informó el INDEC. El dato no solo quedó por encima de lo que anticipaban los analistas, que esperaban algo más cerca del 2,4%, sino que además marcó una nueva aceleración frente al 2,8% de diciembre. Es el quinto mes seguido en el que el índice se mueve al alza.

El número llegó en un contexto incómodo. Hace apenas unos días, Marco Lavagna dejó su cargo tras la decisión del Gobierno de frenar la publicación del nuevo IPC con metodología actualizada. La salida reavivó las dudas sobre el Indec justo cuando la inflación vuelve a dar señales de resistencia, en un momento en el que el proceso de desinflación es una de las principales apuestas del oficialismo.

Como ya había pasado en la Ciudad, los factores estacionales jugaron fuerte. Las verduras subieron con fuerza y empujaron al rubro Alimentos y bebidas, que trepó 4,7% en el mes. También se destacaron las subas en Restaurantes y hoteles, con un aumento del 4,1%. Del otro lado, la ropa mostró una baja del 0,5%, algo poco habitual para un mes de verano.

Un dato que el Gobierno se apuró a remarcar fue la inflación núcleo. Este indicador, que deja afuera a los precios regulados y a los estacionales, subió 2,6%, cuatro décimas menos que en diciembre. Es la primera desaceleración desde septiembre y, para muchos analistas, una señal de que el piso inflacionario podría empezar a ceder, aunque todavía lejos de estar controlado.

La comparación con el IPC porteño ayuda a entender el cuadro. En la Ciudad de Buenos Aires, la inflación de enero fue de 3,1%, impulsada por aumentos muy fuertes en los precios estacionales y las tarifas. La núcleo también bajó con más fuerza que a nivel nacional, algo esperable por el mayor peso de los servicios en el AMBA.

Más allá del número puntual, la discusión volvió a girar alrededor de la metodología. El IPC nacional sigue usando ponderadores de la encuesta de gastos de 2004, mientras que el nuevo índice, basado en consumos más recientes, sigue sin ver la luz. Varias estimaciones privadas coinciden en que, de haberse aplicado el nuevo esquema, la inflación de enero habría sido algo menor, más cerca del 2,7%.

Desde Economía, Luis Caputo buscó bajar el tono de la polémica y sostuvo que la dinámica de precios responde a un reacomodamiento de precios relativos, luego de meses de fuerte dolarización antes de las elecciones. El ministro insistió en que el equilibrio fiscal, el control de la emisión y la recomposición del Banco Central son la base para que la inflación siga bajando.

Sin embargo, el ruido quedó instalado. La combinación de un dato más alto de lo esperado, la salida de Lavagna y la decisión de postergar el nuevo IPC volvió a poner bajo la lupa la credibilidad de las estadísticas, un tema sensible en la Argentina y difícil de separar del clima político.

Así, el arranque de 2026 deja una señal mixta. La inflación núcleo afloja, pero el índice general acelera y la discusión metodológica suma incertidumbre. Para el Gobierno de Javier Milei, el desafío no es solo bajar la inflación, sino lograr que los números vuelvan a ser creíbles mientras el proceso avanza.

Scroll al inicio