El presidente ratificó que el equilibrio fiscal es “inquebrantable y no negociable” y destacó que el proyecto fija el menor gasto nacional en relación al PBI en tres décadas.
El Gobierno envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2026 y el presidente Milei lo defendió en su discurso como la “base legal y administrativa” para consolidar el programa económico. La piedra angular es la continuidad del equilibrio fiscal, definido como un compromiso innegociable y el principal ancla de la política económica.
El mandatario reconoció que “algunos aún no perciben los resultados en su realidad material”, pero aseguró que, por la forma en que fue diseñado el plan, “lo más duro ya pasó” y que los logros alcanzados hasta ahora constituyen los cimientos de la recuperación.
Uno de los puntos más relevantes del proyecto es que, por primera vez desde los años 90, el gasto nacional en relación al PBI será inferior al de las provincias, marcando un cambio estructural en la distribución del gasto público.
El proyecto destina el 85% del gasto a educación, salud y jubilaciones, bajo el paraguas del Ministerio de Capital Humano. Entre las partidas destacadas figuran:
• Universidades: $4,8 billones (crecimiento nominal del 15% frente a 2025).
• Jubilaciones: aumento del 5% real.
• Salud: incremento del 17% real.
• Educación: suba del 8% real.
• Pensiones por discapacidad: mejora del 5% real.
De acuerdo con las proyecciones oficiales y filtradas en la prensa, la inflación promedio para 2026 se ubicaría en 10,1%. Este valor, sensiblemente inferior al de los últimos años, apunta a la estrategia oficial de mostrar un sendero desinflacionario sostenido.
La propuesta combina austeridad con un refuerzo en áreas sociales sensibles. Al fijar un gasto nacional históricamente bajo como porcentaje del PBI, el Gobierno busca enviar una señal clara de disciplina a los mercados y al FMI. Pero al mismo tiempo, el énfasis en educación, salud y jubilaciones apunta a reforzar el contrato social en un año electoral clave.
