El tipo de cambio bajó más de 3% tanto en el mercado mayorista como en el minorista. No se veía un retroceso de esta magnitud desde junio de 2019.
Febrero dejó un dato poco habitual en la Argentina: el dólar oficial registró su mayor baja mensual en casi seis años. En el segmento mayorista, el tipo de cambio cerró el mes en $1.397, con una caída del 3,4%. En el minorista, la baja fue del 3,1%, hasta $1.420.
Para encontrar un movimiento mensual más fuerte hacia abajo hay que remontarse a junio de 2019, cuando el dólar había retrocedido un 5,2%. Desde entonces, el comportamiento fue casi siempre el inverso: subas persistentes y correcciones al alza.
La caída de febrero se dio en un contexto de fuerte ingreso de dólares y menor demanda de cobertura. Por un lado, el Banco Central volvió a comprar reservas de manera sostenida. Por el otro, empresas y provincias siguieron trayendo financiamiento del exterior y liquidando divisas en el mercado local. A eso se sumó un clima financiero más calmo, con tasas en pesos altas y menos incentivos para dolarizar carteras en el corto plazo.
El resultado fue un tipo de cambio que no solo dejó de subir, sino que empezó a retroceder de forma visible, algo poco común en la dinámica argentina. La baja del dólar también se reflejó en los tipos de cambio financieros, que acompañaron la tendencia, mientras que la brecha cambiaria se mantuvo contenida.
Más allá del dato puntual, el movimiento abre una discusión de fondo. Un dólar que cae ayuda en el corto plazo a contener la inflación, pero también plantea interrogantes sobre la competitividad y el equilibrio a mediano plazo si los precios internos siguen subiendo.
Por ahora, el mercado leyó febrero como un mes de fuerte oferta de dólares y confianza financiera. Si ese escenario se sostiene o no, dependerá de cuánto dure el ingreso de divisas y de cómo evolucione la inflación en los próximos meses.
