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El BCRA intensifica ventas de reservas y el mercado se agita

La autoridad monetaria se desprendió de USD 379 millones en una sola jornada para defender el techo de la banda cambiaria. En dos días ya sacrificó USD 432 millones, lo que expone la fragilidad del esquema.

El Banco Central volvió a estar en el centro de la escena. Este jueves debió vender USD 379 millones para sostener el dólar mayorista en el límite superior de la banda de flotación, ubicado en $1.474,83. Se trata de la mayor intervención en meses, equivalente al 64% del total operado en la rueda, lo que dejó en evidencia que la demanda de divisas superó con creces la oferta privada.

La magnitud del movimiento inquieta al mercado. Solo en las últimas dos jornadas, la entidad que conduce Santiago Bausili ya sacrificó USD 432 millones, un ritmo que, de sostenerse, implicaría perder más de USD 4.000 millones en un mes. Incluso, si se suman las ventas realizadas por cuenta y orden del Tesoro en la previa electoral, el drenaje se acerca a los USD 950 millones en apenas una semana.

Los operadores señalan que la corrida tiene un doble motor: la debilidad política del Gobierno tras la derrota en la provincia de Buenos Aires y la incertidumbre sobre la gobernabilidad. El oficialismo no hizo cambios de fondo y los tropiezos legislativos aumentaron las dudas sobre su capacidad para sostener el programa económico.

En paralelo, las brechas entre el dólar oficial y los financieros volvieron a ampliarse hasta 4%, lo que incentiva la demanda por el canal oficial y agrava la presión sobre las reservas.

El contraste es que estas tensiones se producen pese a que agosto mostró cifras fiscales y comerciales positivas: superávit primario de $1,5 billones y saldo favorable de más de USD 1.400 millones en la balanza comercial. Sin embargo, esas noticias quedaron opacadas por la dinámica cambiaria.

Para los analistas, la foto es clara: el Central está enfrentando una corrida en regla. Y aunque el “poder de fuego” disponible ronda los USD 22.000 millones, el ritmo actual de ventas no resulta sostenible por mucho tiempo.

Con un calendario electoral que suma presión y un mercado que empieza a testear los límites del esquema de bandas, la sensación dominante es que el Gobierno se quedó con pocas herramientas. Si la política no logra recomponer confianza, la economía puede terminar empujando hacia una devaluación inevitable tras las elecciones de octubre.

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