Quedan menos de dos semanas para el 31 y vuelve una pregunta que se repite en bancos, cuevas y grupos de WhatsApp: qué pasa con los dólares “cara chica”, los billetes viejos, manchados o rotos que muchos argentinos todavía guardan.
Aunque la norma original vencía el 31 de marzo, el Banco Central decidió extender el plazo y fijó una nueva fecha límite: el 31 de diciembre de este año. La decisión se tomó a través de la Comunicación A 8205 y habilita a los bancos a seguir recibiendo este tipo de billetes y enviarlos a la Reserva Federal de Estados Unidos para su reemplazo.
El mecanismo funciona así: los bancos pueden recibir dólares de series anteriores o en mal estado, depositarlos en el Banco Central y este se encarga de enviarlos a la FED, asumiendo el costo del traslado. Desde que se implementó esta operatoria, ya se canalizaron cerca de US$6000 millones por esta vía.
Ahora bien, el dato clave, y el que explica la urgencia, es que los bancos no están obligados a aceptar estos billetes. La adhesión es voluntaria. Es decir, la norma habilita, pero no obliga. Cada entidad decide si los recibe, en qué condiciones y con qué restricciones.
Por eso, aunque el plazo formal se extendió hasta fin de año, en la práctica muchos ahorristas siguen encontrándose con rechazos, límites o exigencias adicionales, sobre todo en bancos privados. Algunas entidades públicas, como el Banco Nación y varios bancos provinciales, confirmaron su participación en el esquema, mientras que otros optan por aceptar solo ciertos billetes o directamente no hacerlo.
La prórroga busca facilitar la circulación de dólares dentro del sistema financiero y evitar que los ahorristas queden atrapados con billetes que nadie quiere tomar. El problema del “cara chica” no es nuevo en la Argentina y se agravó en los últimos años, cuando aumentó el volumen de dólares guardados fuera del sistema y crecieron las diferencias de aceptación según la serie o el estado del billete.
Por eso, con el calendario apretando y el 31 a la vuelta de la esquina, el mensaje es claro: conviene consultar en cada banco qué billetes acepta, en qué condiciones y hasta cuándo, porque la norma existe, pero la decisión final sigue estando en manos de cada entidad.
La ventana sigue abierta hasta fin de año, pero no todos los bancos miran el reloj de la misma manera.
