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Cambió la regla del dólar: ahora se ajusta por inflación y no más por un 1% fijo

Cambió la regla del dólar: ahora se ajusta por inflación y no más por un 1% fijo

Arrancó el año y con él cambió una de las reglas más importantes del esquema cambiario en la Argentina. El valor del dólar oficial dentro de la banda ya no se actualiza con un ajuste fijo del 1% mensual, como venía ocurriendo el año pasado. Desde enero de 2026, el Banco Central pasó a actualizar tanto el piso como el techo de la banda en función de la inflación.

En términos simples, el cambio implica que el tipo de cambio ahora se mueve al ritmo de los precios. Hasta diciembre, el esquema era previsible pero rígido: todos los meses el piso y el techo de la banda subían 1%, sin importar si la inflación era mayor o menor. Eso hacía que, en contextos de inflación más alta, el dólar quedara cada vez más atrasado en términos reales.

Con el nuevo sistema, el ajuste pasa a depender del último dato de inflación publicado por el Indec, con el rezago habitual de dos meses. Por ejemplo, como la inflación de noviembre fue del 2,5%, ese es el porcentaje que se utilizó para actualizar la banda en enero. Si en los próximos meses la inflación baja, el dólar se moverá más lento. Si la inflación vuelve a acelerarse, el dólar también lo hará.

En criollo, esto significa que el tipo de cambio deja de estar artificialmente planchado y pasa a acompañar mejor la dinámica de la economía. El dólar puede moverse más rápido que antes si la inflación sube, o más despacio si la inflación cede. Ese ajuste más realista le pone un freno a la apreciación del peso, algo clave para evitar atrasos cambiarios y para mejorar las condiciones de acumulación de reservas.

Con el ajuste de enero, y tomando como referencia la inflación de noviembre, el nuevo techo de la banda quedó en torno a los 1.560 pesos. Es un salto mayor al que se hubiera dado con el esquema anterior y marca un cambio de lógica en la política cambiaria.

Si se mira más hacia adelante, el resultado final va a depender de cómo evolucione la inflación mes a mes. Las estimaciones de las principales consultoras apuntan a una inflación cercana al 25% para todo 2026. Si ese escenario se cumple y el Gobierno mantiene este esquema, el techo de la banda podría ubicarse cerca de los 1.900 pesos hacia fin de año. Traducido a términos simples, cuanto mayor sea la inflación, más rápido se moverá el dólar dentro de los límites fijados.

Dentro de ese corredor, el Banco Central sigue teniendo un rol activo. Cuando el dólar se acerca al piso de la banda, la autoridad monetaria compra dólares y emite pesos para sostener ese nivel. Cuando el tipo de cambio se aproxima al techo, puede vender dólares para frenar la suba y defender el límite superior. La idea es evitar movimientos bruscos y mantener el orden dentro del rango definido.

El cambio de esquema apunta a darle mayor sostenibilidad al régimen cambiario. Un dólar que acompaña a la inflación reduce el riesgo de atrasos, mejora los incentivos para acumular reservas y ayuda a construir un sendero más consistente para la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, es una señal positiva para el mercado, que venía reclamando reglas más realistas y un esquema que no se agote rápidamente.

En síntesis, el dólar oficial dejó de subir de manera automática y pasó a moverse en línea con la inflación pasada. Enero arrancó con un ajuste más alto, el tipo de cambio gana flexibilidad y el Banco Central mantiene su capacidad de intervención para evitar desbordes. Si el esquema se sostiene, puede convertirse en una pieza clave para bajar tensiones cambiarias, acumular reservas y seguir reduciendo el riesgo país.

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