Aumenta la mora y siguen altos los cheques rechazados por falta de fondos. Aunque el sistema en general se mantiene estable, las empresas más chicas muestran cada vez más dificultades para sostener pagos y financiamiento.
El crédito a las pymes empieza a mostrar señales de deterioro en un contexto de ventas flojas y costos financieros todavía elevados. En los últimos meses subió la mora y se mantuvieron en niveles altos los cheques rechazados, dos indicadores que suelen anticipar tensiones en la cadena de pagos.
Según datos del Banco Central, la irregularidad en los créditos a empresas pasó del 0,8% en enero de 2025 al 2,7% en enero de 2026. A primera vista parece un nivel bajo, pero el promedio esconde diferencias importantes. Las grandes empresas concentran buena parte del crédito y tienen niveles de mora muy bajos, mientras que en el universo pyme la situación es bastante más delicada, con tasas cercanas al 4%.
El problema no es tanto estructural como de corto plazo. Muchas empresas chicas están teniendo dificultades para sostener su flujo de caja por la caída de ventas, mayores costos financieros y plazos de cobro más largos. En ese contexto, el crédito se usa más para sobrevivir que para crecer, y eso termina aumentando el riesgo de incumplimientos.
La situación es especialmente compleja en sectores golpeados por la baja del consumo y la mayor competencia de importaciones, como indumentaria, textiles, muebles o comercio. También la construcción muestra niveles de mora elevados, en línea con una actividad que sigue muy deprimida.
Otro dato que refleja estas tensiones es el comportamiento de los cheques. En enero, los rechazados por falta de fondos representaron el 2,1% del total en cantidad y el 1,4% en montos, según el Banco Central. Si bien bajaron respecto de diciembre, siguen en niveles altos frente a los últimos años. En algunos bancos, incluso, llegaron a duplicarse en comparación con 2023.
Detrás de estos números aparece una misma lógica: empresas con márgenes ajustados, menos ventas y financiamiento caro. No necesariamente están quebradas, pero sí más justas de liquidez. Y en ese contexto, cualquier atraso en pagos o caída adicional en la actividad se empieza a sentir rápido.
En resumen, el sistema financiero todavía se muestra estable en los números agregados, pero la foto más fina deja ver un escenario más frágil para las pymes. No es una crisis, pero sí una señal de alerta sobre cómo está funcionando hoy la economía real.
