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La inflación mayorista cerró 2025 por debajo de la minorista

La inflación mayorista terminó 2025 con una suba del 26,2%, ubicándose más de cinco puntos por debajo de la inflación minorista, que en el mismo período alcanzó el 31,5%. El dato confirma que, a lo largo del año, los precios en la etapa mayorista crecieron a un ritmo más moderado que los que enfrentan los consumidores finales, en un contexto de desinflación gradual pero todavía incompleta.

En diciembre, el Índice de Precios Internos al por Mayor aumentó 2,4%, también por debajo del 2,8% registrado por el IPC en ese mes. El movimiento estuvo explicado principalmente por el alza de los productos nacionales, que subieron 2,4%, mientras que los productos importados mostraron un incremento más acotado, del 1,7%. La diferencia refleja, por un lado, el impacto de los costos internos y, por otro, una menor presión cambiaria sobre los precios de los bienes importados.

Dentro de los productos nacionales, los mayores aportes a la suba mensual provinieron de los productos refinados del petróleo, los alimentos y bebidas, el petróleo crudo y el gas, los vehículos y autopartes y los productos agropecuarios. Se trata de rubros con fuerte peso en la estructura de costos de la economía, lo que explica que, aun con una inflación mayorista más baja que la minorista, el traslado a precios finales siga siendo un factor relevante.

El dato de cierre del año deja una lectura doble. Por un lado, la inflación mayorista fue claramente más baja que la minorista, algo que no es habitual en períodos de fuerte inestabilidad macroeconómica y que sugiere una cierta contención en los costos de producción y comercialización. Por otro, diciembre marcó una aceleración respecto de los meses previos, lo que indica que el proceso de desaceleración no es lineal y sigue expuesto a shocks puntuales, en especial en energía y alimentos.

La brecha entre inflación mayorista y minorista también se explica por la composición de cada índice. Mientras que el IPIM mide exclusivamente bienes, el IPC incluye servicios, que durante 2025 tuvieron ajustes más significativos, en particular los regulados. Si se observa solo la inflación de bienes al consumidor, la suba anual fue muy similar a la mayorista, lo que refuerza la idea de que la diferencia estuvo concentrada en servicios y tarifas.

En perspectiva, el cierre de 2025 muestra una economía donde los precios mayoristas avanzaron a un ritmo sensiblemente menor que en 2024 y se ubicaron por debajo del 30% anual. Esto marca un cambio de régimen respecto de años previos, aunque todavía lejos de un escenario de estabilidad plena. La inflación en la etapa mayorista dejó de ser el principal motor de la nominalidad, pero sigue funcionando como un termómetro clave para anticipar presiones futuras sobre los precios al consumidor.

En síntesis, la inflación mayorista cerró el año más contenida que la minorista, reflejando una mejora relativa en la dinámica de costos, pero con señales de que el proceso de desinflación sigue siendo frágil y dependiente de la evolución de la energía, los alimentos y la política de precios regulados.

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