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Estados Unidos y Argentina firman un acuerdo comercial histórico: baja de aranceles, más exportaciones y nuevas reglas para inversiones

La Casa Blanca oficializó un convenio que abre mercados, elimina trabas y fija estándares comunes en tecnología, agro, propiedad intelectual, trabajo y medioambiente. El Gobierno apuesta a un salto en exportaciones e inversiones.

Estados Unidos anunció este jueves un acuerdo comercial y de inversiones de alcance amplio con la Argentina, un entendimiento que busca modernizar la relación económica bilateral con reglas claras, reducción de aranceles, apertura de mercados y un nuevo marco regulatorio para bienes tecnológicos, propiedad intelectual y comercio digital. La Casa Blanca lo presentó como un instrumento estratégico de largo plazo para ampliar las exportaciones y atraer inversiones, mientras el Gobierno argentino lo considera una pieza central para consolidar su modelo de crecimiento.

En el centro del acuerdo aparece la reducción y en varios casos la eliminación de aranceles. Argentina otorgará acceso preferencial a productos estadounidenses como medicamentos, químicos, maquinaria, autos, dispositivos médicos y bienes agrícolas, mientras que Estados Unidos quitará aranceles a ciertos insumos y recursos naturales que el país exporta, además de bienes no patentados utilizados por la industria farmacéutica. También se actualiza el esquema para carne, acero y aluminio, que pasarán a operar con cupos específicos y arancel prácticamente nulo, retomando formatos que ya funcionaron entre 2018 y 2019.

El documento también avanza sobre barreras no arancelarias. Argentina eliminará licencias de importación y formalidades consulares para productos estadounidenses, y se compromete a suprimir gradualmente el impuesto estadístico para esas importaciones. A la vez, adoptará estándares internacionales y certificaciones de Estados Unidos en sectores industriales y tecnológicos, lo que permitirá que vehículos, dispositivos médicos y medicamentos aprobados por la FDA ingresen sin evaluaciones adicionales.

En materia agropecuaria, se habilitará el ingreso de ganado en pie desde Estados Unidos, se simplificarán los registros para carne vacuna, menudencias, derivados y carne porcina, se eliminarán requisitos especiales para lácteos y se permitirá el ingreso de aves de corral en el plazo de un año. A cambio, Estados Unidos revisará y ampliará las condiciones de acceso para la carne de res argentina, con una cuota de 80.000 toneladas ya confirmada.

El capítulo de propiedad intelectual establece compromisos para combatir la falsificación, mejorar la protección de patentes, modernizar el régimen de indicaciones geográficas y reducir los atrasos en la concesión de derechos. Además, el acuerdo incluye normas sobre trabajo y medioambiente: Argentina reafirma estándares laborales internacionales, adopta la prohibición de importar bienes elaborados con trabajo forzoso, se compromete a combatir la tala ilegal y a cumplir integralmente con las reglas de la OMC sobre subsidios a la pesca, además de promover un uso más eficiente de los minerales críticos.

El entendimiento también incorpora un bloque de seguridad económica que prevé coordinación bilateral frente a prácticas comerciales distorsivas de terceros países, alineamiento en controles de exportaciones, mecanismos para proteger inversiones y medidas conjuntas contra la evasión aduanera. En paralelo, se establecen reglas comunes para el comercio digital, con reconocimiento de Estados Unidos como jurisdicción adecuada para transferencias de datos, aceptación plena de firmas electrónicas y garantías de no discriminación contra servicios digitales estadounidenses.

El acuerdo llega en un momento clave para la economía local. Aunque la Argentina mantiene un déficit comercial estructural con Estados Unidos, que promedió USD 3.666 millones anuales durante la última década, 2024 cerró con un saldo positivo de USD 228 millones por primera vez desde 2005 debido a la caída de importaciones. El Gobierno espera que este nuevo marco impulse más exportaciones a uno de sus socios más relevantes y, a la vez, atraiga inversiones estratégicas en sectores como energía, tecnología y minería.

Con este entendimiento, Buenos Aires y Washington buscan consolidar un vínculo económico más profundo, con reglas estables, revisiones periódicas y coordinación política permanente. Para ambas administraciones, no se trata solo de abrir mercados: el acuerdo redefine la alianza estratégica entre los dos países en materia económica, regulatoria y geopolítica.

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