Las tarifas de gas suben en promedio 3,8%, mientras que los precios de las naftas y el gasoil se ajustan por la actualización de los impuestos a los combustibles.
El mes de noviembre llega con nuevos incrementos en los servicios energéticos. Por un lado, el Gobierno actualizó los cuadros tarifarios del gas natural con una suba promedio del 3,8% mensual, mientras que también dispuso un nuevo ajuste parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, que impactará directamente sobre los precios en surtidor.
En el caso del gas, la factura promedio de los usuarios de altos ingresos (N1) asciende a $40.417, un 3,8% más que en octubre. Para los segmentos de menores ingresos, el incremento es similar: $15.278 para N2 (+3,7%) y $19.822 para N3 (+3,7%). En términos reales, los aumentos rondan entre 1,6% y 1,8%, con un promedio del 1,7% sobre el mes previo. Además, el Ministerio de Economía elevó el recargo sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) del 7,0% al 7,2%, para compensar mayores costos derivados de la prórroga del régimen de emergencia energética.
A esto se suma la decisión del Ejecutivo de reactivar el impuesto a los combustibles, que se aplicará en dos tramos: el primero rige desde noviembre y el segundo desde el 1° de diciembre. En esta primera fase, las naftas aumentan $15,56 por litro por el impuesto a los combustibles líquidos y $0,95 por litro por el gravamen al CO₂. En el caso del gasoil, el incremento es de $12,64 por litro, más $6,84 por litro en las zonas con alícuotas diferenciales y $1,44 por CO₂.
Con estas actualizaciones, el precio de la nafta subirá alrededor de 1,2%, mientras que el gasoil aumentará 1,0% en promedio (y 0,6% en regiones patagónicas). Los ajustes forman parte del proceso de normalización impositiva de los combustibles, tras varios meses de postergaciones frente a la inflación acumulada.
En conjunto, los incrementos en gas y combustibles consolidan una nueva etapa de corrección gradual en los precios regulados, con el objetivo oficial de reducir subsidios y recomponer ingresos fiscales, aunque con un impacto directo sobre los costos energéticos de hogares y empresas.
