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Una startup argentina usa inteligencia artificial para prevenir la corrupción en licitaciones

Ethix, creada por dos emprendedores locales, desarrolla un sistema que combina modelos de lenguaje y aprendizaje automático para detectar irregularidades en contrataciones públicas y privadas.

La corrupción en licitaciones es un problema crónico en la Argentina y en muchos países del mundo. Pérdidas millonarias, procesos poco transparentes y desconfianza en las instituciones son algunas de sus consecuencias. Frente a esto, la startup argentina Ethix diseñó una plataforma que aplica inteligencia artificial para auditar licitaciones en tiempo real, identificar riesgos y promover adjudicaciones más justas.

El sistema integra modelos propios de aprendizaje automático con los últimos avances en modelos de lenguaje, como los de OpenAI, Google o Anthropic. Gracias a esa combinación, la herramienta puede analizar millones de documentos —licitaciones previas, contratos, reportes de auditoría y regulaciones— y reconocer patrones sospechosos, cláusulas irregulares o colusión entre oferentes. En pruebas realizadas, logró prevenir irregularidades en más del 68% de los casos analizados.

Además de su impacto en el sector público, Ethix apunta al mundo corporativo. Según los datos de la compañía, su software reduce hasta en un 80% el tiempo que las empresas dedican a revisar contratos y documentos normativos. Esto no solo mejora la eficiencia de los equipos de compliance, sino que también disminuye riesgos financieros y legales.

Por ahora, la plataforma se consolida en Argentina, aunque sus fundadores ya proyectan expandirse a otros países de América Latina. La apuesta es clara: en un país donde abrir las “cajas negras” de las contrataciones sigue siendo una deuda pendiente, usar tecnología para garantizar transparencia puede ser un factor de competitividad tanto para gobiernos como para empresas.

La visión de Ethix combina ética, negocios y tecnología. Su meta es que prevenir la corrupción y garantizar procesos transparentes deje de ser un trabajo manual y costoso, para transformarse en un proceso automático, objetivo y en tiempo real. Un paso hacia una economía más eficiente, donde la confianza también se construya con algoritmos.

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