EN VIVO

Crece el uso de la tarjeta de crédito, pero preocupa la suba de tasas y la morosidad

El crédito volvió a ganar protagonismo en el consumo, pero el costo del financiamiento y el aumento de los impagos podrían frenar la tendencia.

En el segundo trimestre del año, las compras con tarjeta de crédito volvieron a crecer en la Argentina. Según datos de Payway, estas operaciones representaron el 63,2% del volumen total procesado, ganando participación frente al trimestre anterior y al mismo período de 2024. El uso de cuotas también se incrementó, mientras que el plan Cuota Simple,ya finalizado, y el pago en una sola cuota mostraron retrocesos.

Este repunte en el uso de tarjetas puede interpretarse como una señal de recuperación del consumo o como un síntoma de necesidad en un contexto de ingresos ajustados. A pesar de que Argentina sigue teniendo un nivel muy bajo de crédito sobre PBI y una cultura de financiamiento poco desarrollada, el crecimiento de este indicador en sí mismo podría leerse como una noticia positiva. Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos.

Desde mayo, las tasas de interés reales se mantienen positivas y moderadamente altas. Esto encarece el financiamiento con tarjeta, y en paralelo, cada vez más hogares tienen dificultades para afrontar el pago completo de sus resúmenes. Aunque todavía no se trata de una situación crítica, el nivel de morosidad viene en aumento tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales.

De hecho, el último informe del Banco Central muestra que el incumplimiento en tarjetas se duplicó en un año, del 1,9% al 3,8%, y que en préstamos al consumo la morosidad subió del 4,1% al 5,6%. Esto refleja un deterioro progresivo de la capacidad de pago de los hogares.

Además, persiste la incertidumbre respecto al rumbo de la política monetaria. El Gobierno ha optado por mantener tasas altas para evitar una mayor presión sobre el tipo de cambio, apoyándose también en intervenciones en el mercado de futuros. Si bien esta estrategia busca contener la brecha y estabilizar expectativas, no está exenta de costos: un financiamiento más caro limita el margen para que los bancos amplíen el crédito y, al mismo tiempo, restringe la posibilidad de que los hogares sigan endeudándose.

En el corto plazo, el impacto de las tasas se hace sentir más rápidamente en los descubiertos bancarios. En el caso de las tarjetas de crédito, la actualización de los costos es más lenta, ya que se comunica con antelación en los resúmenes. Aun así, el endurecimiento progresivo del crédito empieza a notarse.

A nivel global, el crédito es una herramienta clave para acceder a bienes y servicios que no pueden pagarse al contado. Que los hogares se endeuden no es necesariamente negativo; lo preocupante es que no puedan afrontar sus compromisos. Por eso, más allá del crecimiento actual, el verdadero desafío será ampliar el acceso al crédito en mejores condiciones: con tasas más razonables, plazos más largos y mayor estabilidad macroeconómica.

Scroll al inicio