Mientras todos miraban a Cristina, el Gobierno levantó el cepo para los capitales golondrina
En simultáneo al fallo que confirmó la prisión de la exvicepresidenta, el Banco Central eliminó el control de permanencia mínima de seis meses para fondos extranjeros. La medida busca fomentar la colocación de deuda, pero también facilita la fuga de divisas.
Mientras los medios se enfocaban en la inminente prisión de Cristina Fernández de Kirchner, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio un paso silencioso en su nueva estrategia financiera: levantó dos restricciones clave que regían desde hace años sobre el ingreso y egreso de capitales.
Concretamente, la autoridad monetaria eliminó la llamada “restricción cruzada” y el plazo mínimo de permanencia de seis meses para fondos no residentes. Ambas medidas habían sido implementadas como barreras contra la fuga de capitales especulativos, los llamados «fondos golondrina», tras las crisis cambiarias de 2018 y 2019.
Aunque la medida está oficialmente orientada a mejorar las condiciones de colocación de deuda del Tesoro, en la práctica también habilita una vía rápida y legal para que fondos internacionales, y también capitales locales, saquen dólares del país, incluso tras haber operado en los mercados paralelos como el MEP o el contado con liquidación (CCL).
El contexto político ayudó a camuflar la decisión: mientras se confirmaba que la Corte Suprema dejará firme la condena a Cristina Kirchner, el Gobierno modificaba la arquitectura del control de capitales que había heredado de la gestión anterior.
¿Qué riesgos implica? Desde el punto de vista macroeconómico, la eliminación de estos controles aumenta la vulnerabilidad frente a movimientos especulativos de corto plazo. El país vuelve a quedar expuesto a flujos volátiles que, ante un cambio en la percepción de riesgo o en el contexto global, podrían desatar salidas masivas de capital. De hecho, el riesgo país permanece por encima de los 650 puntos básicos, lejos del mínimo de 560 que se tocó en enero.
Mientras el escenario político se sacudía con la noticia judicial del año, el equipo económico dio un giro silencioso pero profundo. La salida progresiva del cepo de capitales es un viejo anhelo de los mercados, pero su implementación sin redes de contención macroprudencial puede tener consecuencias severas.
La pregunta que queda es si este nuevo canal de ingreso y salida de fondos se consolidará como parte de una normalización financiera o si, por el contrario, abrirá la puerta a nuevas tensiones cambiarias en un país donde el dólar nunca deja de ser una obsesión.
